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Full text of "La guardabarrera : zarzuela en un acto y cinco cuadros"

5' 2 O 8 
LUIS DE bfííftA y EUGENIO GUIikÓft 



La guanhtarrera 



ZARZUELA 



©n un acto y cinco cuadros, original 



MÚSICA DEL 



MAESTRO TOBBEOBOSA 



SEGUNDA EDICIÓN 



SOCIEDAD DE AUTORES ESPAÑOLES 
Núnez de Balboa, 12 

1907 



LA GUARDABARRERA 



Esta obra es propiedad de sus autores, y nadie po- 
drá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla en 
España tú en los países con los cuales se hayan cele- 
brado, ó se celebren en adelante, tratados internacio- 
nales de propiedad literaria. 

Los autores se reservan el derecho de traducción. 

Los comisionados y representantes de la Sociedad de 
Autores Españoles son los encargados exclusivamente 
de conceder ó negar el permiso de representación y 
del cobro de los derechos de propiedad. 

Queda hecho el depósito que marca la ley. 



Droits de représentation, de traductien et de repro- 
duction reserves pour tous les pays, y compri» la Sué- 
de, ía Norvége et la Hollando. 



LA GUARDABARRERA 

ZARZUELA 

&n un acto y oinco cuadros 

ORIGINAL DE 

MIS DE ItflffóR y EÜGEfllO GÜIiIiÓfí 



MÚSICA DEL 



M4ESTRO TOBRGGKOSA 



Estrenada en el TEATRO MODERNO de Madrid, la noche 
del 15 de Febrero de 1905 



SEGUNDA EDICIÓN 



MADRID 

8. VELASOO, IMP., MARQUÉS DB SANTA ANA, 11 DUP.° 

Teléfono número 551 
1907 



REPARTO 



PERSONAJES ACTORES 

JUANA Seta. Loeeto Peado. 

TOMASA Feanco. 

LA TÍA MOÑITOS , Sea. Castellanos. 

BOLICHE Se. Chicote. 

EZEQUIEL, asentador de vía Valcáecel. 

FÉLIX, maquinista Llaneza. 

EL TÍO RISITA, guardabarrera . . Ripoll. 

ANICETO, ordinario de pueblo. . . . Solee. 

GUARDIA CIVIL 1.° Velázquez. 

ÍDEM 2.o Moeales. 

OBRERO l.o Boeda. 

ÍDEM 2.o Feenández. 

ÍDEM 3.° Castro. 

EL FOGONERO Bebmúdez. 

EL INTERVENTOR del tren González. 

EL JUEZ Delgado. 

EL ESCRIBANO \ 

EL ALGUACIL j 

EL GUARDAFRENO í 

EL DE SLIPING-KAR [ No hab,an - 

EL CONDUCTOR del tren \ 

OBRERO 4.° } 

Viajeras y viajeros 



La acción en las inmediaciones de Villalba 



Derecha é izquierda, las del espectador 



Decorado de Martínez Garl. 



(^. 



•1§1*1ÍÍ*^ 



ACTO ÚNICO 



CUADRO PRIMERO 

Campo; en el centro una casita cuadrada, de ladrillo, con puerta prac- 
ticable. Sobre la puerta una chapa marcando K. 37'65. En la facha- 
da de la casilla, colgados cerca de la puerta, dos banderines de se- 
ñales, enfundados. Desde la última caja de topes, á la primera de 
arrojes, atravesando la escena, carretera cortada por una valla- 
puerta de hierro que juega á su tiempo; postes telegráficos desde 
primera de arrojes hasta el foro, indican vía próxima que no se ve. 
Dos árboles grandes á los lados y delante de la casa; un pozo y 
abrevadero próximos á la casita; un montón de traviesas viejas y 
ennegrecidas. Se supone que en la primera caja de arrojes, la ca- 
rretera atraviesa la vía. La escena es el paso á nivel. Al levantar- 
se el telón aparecen la tía Moñitos sentada bajo un árbol con una 
media azul en la mano, durmiendo y roncando exageradamente; 
bajo el otro árbol Tomasa sentada con un niño de pecho en bra- 
zos dándole biberón; á su lado una cunita de forma antigua y de 
madera pintada de verde. Boliche sacando cubos de agua del pozo 
y vertiéndolos en la arqueta ó abrevadero de madera en rústico. 
El Tío Risita con una cazuela grande de salvado llamando á las 
gallinas. Juana con el banderín enfundado bajo el brazo. 



ESCENA PRIMERA 

JUANA, TOMASA, el TÍO RISITA, la TlA MOÑITOS y BOLICHE 
RlS. (Llamando á las gallinas.) ¡Tá, tá, tá! ¡Pitá, pitá, 

pitá! ¡No vienen! 



669344 






Juana 

Ris. 

Bol. 

Tom. 

Juana 
Bol. 
Tom. 
Bol. 

Ris. 

Bol. 

Juana 

Ris. 
Juana 



Anic. 



Ris. 
Juana 

Ris. 

Juana 
Bol. 



¡Pero, padre, si se han acostao ya! Vaya una 
hora de dar de comer á las gallinas. 
¡No tendrán mucha hambre! 
¡Pa hambre la mía! 

(Asustada, mirando al niño.) El chico no chupa, 

¿estará maloV 

(Acercándose con interés.) ¡A ver! 

(Acercándose.) Trae que chupe yo. 

¡Goloso! (Dándole un cachete.) 

¡Quién fuera chico pa tener too el día el bi- 
berón en la boca! 

Cualquiera que te oiga pensará que no te 
damos de comer. 

¿Y tengo yo la culpa de tener el estómago 
como un furgón vacío? 

(A Tomasa, por el niño.) Si ríe... ¡Está bueno! (Se 
oye pitar un tren.) 

¡Que ha pitao el ciento siete, chica! 

¡Ya VOy, padre! (juana se dirige á cerrar la com- 
puerta del paso á nivel, y al mismo tiempo se oye can- 
tar la siguiente copla á Aniceto que sale á escena al 
decir el ultimo verso ) 
(Dentro.) 

La moza que va á la corte 
y se pone allí á servir, 
como allí sirva pa algo 
que no vuelva por aquí. 

(Se oye ruido de tren en marcha.) 

¡Chica, que está encima! (por el tren.) 

Ya voy. ¡Tomasa, vuelve al niño, que ya 

sabes que se asusta! 

¡Pues no tiés tú pocas precauciones con ese 

muñeco! ¡Ni que f uás su madre! 

(Suspirando.) ¡Ay! 

Ya está aquí. 



ESCENA II 



Aparece en escena ANICETO con dos alforjas grandes, paquetes, 
etcétera, y se coloca de bruces en la puerta del paso á nivel figaran- 
do que ve pasar el tren; se quita el sombrero y saluda exageradamen- 
te. JUANA se coloca de frente á la primera caja de arrojes, con el 
banderín levantado como dando paso al tren. Se oye el ruido de este 



y el silbato muy cerca. BOLICHE deja de sacar agua y hace señas de 
despedida hacia el sitio donde figura que pasa el tren. Todos los per- 
sonajes miran en la misma dirección menos la TÍA MOÑITOS que 
sigue roncando 

Bol. (a los del tren.) ¡Eh! ¡Adiós, adiós! 

Anic. ¡Estúpidos!... ¡Feooosl... ¡Adiós! ¡Asín des- 

carriléis! 
Ris. ¡Calla, bárbaro! 

Anic. (a Juana.) Abre ya de una vez, mientras yo 

ecbo Un trago. (Se aleja el ruido del tren poco á 
poco, y por la primera y última caja de arrojes sale 
humo á escena.) 

Juana (Abriendo la puerta.) ¡Qué mal genio gastas! 

Anic. Miá quien habla, y hay que echar memoria- 

les pa saludarla desde que ha vuelto de los 
madriies. 

MoÑ. (Dando un ronquido fuertísimo y despertando.) ¡Chi- 

ca!... Que ya debe estar cerca el ciento siete. 
Bol. ¡Ja, ja, ja! Y tan cerca... ¡Místele el humo! 

MoÑ. ¿Pero ha pasao? 

ToDOS ¡Ja, ja, ja! (Aniceto se acerca á la puerta de la ca- 

silla y suelta las alforjas y la sombrerera.) 

Moñ. ¡Estaría distraída contando los puntos de la 

media! 

Ris. Esa media no se acaba nunca. ¡Hace vein- 

titrés años que nos casemos y ya la habías 
empezao! 

Moñ. Mentira, que la empecé lo menos un mes 

después. 

Bol. . ¡Si no se ha mudao usté de medias desde 

entonces! 

Moñ. ¡Gracioso!... ¡Tengo otras! ¡Miálasl (Enseña la* 

puestas.) 

Ris. ¡Las del día de la boda; me acuerdo! 

Moñ. ¡Bueno, dejadme en paz trabajar! (Haciendo 

media.) 

His. Trabaja, pero no ronques tan fuerte, que no 

se oyen de venir los trenes. 

MoÑ. (Levantándose.) ¡Vaya, me voy adentro á des- 

cabezar el SUeñol (incomodada.) 

Bol. ¡Si ya le ha dejao usté sin cabeza! 

MoÑ. ¡Quita de ahí, estúpido! (Le da un empujón y va 

a parar encima del tío Risita.) 



— 8 — 

ANIC. Écheme USté lili Cuartillo. (Entran en la casilla 

la tía Monitos y Aniceto.) 

Bol. |Ay!... ¡Vaya unos modos! ¿Ve usté?... ¡Si es- 

tuviera bien mantenido... (a Risita.) 

RlS. ¡Anda, imbécil! (Le da un empujón y entra en la 

casa.) 
BOL. ¡Ay! ¡ay! (Da un traspiés y pisa á Juana.) 

Juana ¡Que me has pisao, bárbaro! (pegándole y en- 

trando en la casa.) 

Bol. ¡ Ay! ¡Maldita sea!... ¡La han tomao conmigo! 

¡Si tuviá la culpa el chico le daba así! (Ame- 

nazando al niño. Tomasa da un cachete á Boliche.) 

Tom. ¡Animal! 



ESCENA III 

TOMASA y BOLICHE, con la mano en la cara, quejándose 

TOM . (Levantándose después de dejar al niño en la cuna y 

acercándose á Boliche con zalamería.) ¿Te he he- 

cho daño? 

Bol. ¡Sí, señora!... ¡ya no te quiero! ¡anda, rabia! 

Tom. ¡Si ha sido jugando! 

Bol. ¡Pues no seas tan juguetona, que escuece! 

¡Miá que pegar á su novio! 

Tom. ¡Chis! ¡calla!... ¡que te va á oir mi padre! 

Bol. No podrá hacer más que pegarme, que es lo 

que hace á toas horas. De desayuno me da 
tóos los días dos tortas, á medio día tres 
chuletas y pa cenar dos capones y una en- 
salá de golpes... ¡por eso dice que estoy 
bien mantenido!... y por eso no engordo. 

Tom. ¿No? 

Bol. No sé por qué me llaman Boliche. ¡Si no 

fuera por tí ya me había ido de tu casa! 
(pausa.) ¿A que no sabes en lo que estoy pen- 
sando? 

Tom. No. 

Bol. En una barbaridad mu grande. 

Tom. ¡Dila! 

Bol. Si es una bairbaridá mu grande. 

Tom. ¿No se pué icir? 

Bol ¡Poderse icir, se pué icir too! 



_ 9 — 

Tom. Pues di meló, que no te oye nadie. 

Bol. ¡Lo malo es que lo oigas tú! 

Tom. Se me olvida en seguida... ¡Dímelo! 

Bol. Pues... estoy pensando en... ¡je!... ¡je!... en 

que ¡por qué no había de ?er nuestro e.^e 
niño! 

Tom. (con inocencia.) ¿Y cómo iba á ser eso! 

Bol. Pue?... velay... ¡En eso estaba pensando! 

¿No somos novios?... ¡pues la cosa más na- 
tural! 

Tom. ¿Y qué íbamos á hacer con él? 

Bol. ¡Lo primero bautizarle! 

Tom . ¿Cómo le pondríamos? 

Bol. Boca abajo. 

Tom. Si digo de nombre. 

Bol. ¡Zampatortas! 

Tom. (Enfadada.) ¡Qué bonito! (Zampatortas! ¡vaya 

un padre cariñoso! ¡Le pondríamos un nom- 
bre dulce! 

Bol. ¡Mazapán! 

Tom. ¡No piensas más que en comer! 

Bol. ¡Si vieras las ganas que se me pasan de ti- 

rarte un bocao! ¡Anda, deja que te muerda! 

TOM. (Rechazándole.) ¡Quita! 

Bol. ¡Pues muérdeme tú! 

Tom. ¡No me gusta la carne de cerdo! 

Bol. ¡Si soy corderito!... ¡Cordero lechal, tierne- 

cito! ¡muerde! ¡muerde! 





Música 


Tom. 


¡Miá que eres borrico! 


Bol. 


¡Miá que eres bonita! 


Tom. 
Bol. 
Tom. 


Deja que te muerda. 
¡Vamos! 

¡Deja! 

¡Quita, 




que me va cargando 
verte tan hambrón! 


Bol. 


¡Yo qué culpa tengo 
de ser comilón! 



10 - 



I 



Desde el mismo día 
que entré en esta casa 
pa cuidar las bestias 
y pa sacar agua, 
igual que una bestia 
me chiflé por tí, 
y paso las nocbes 
sin poder dormir. 
¡Ay de mí! ¡Ay de mí! 

(Suspirando exageradamente.) 

Y paso las noches 
sin poder dormir. 

II 



Tom. 


Desde el mismo día 




que entraste en mi casa, 




yo empecé á ponerme 




pálida y delgada, 




y es que me chiflaste 




en cuanto te vi, 




y las noches paso 




suspirando así: 




¡Ay de mí! ¡Ay de mí! (como él.) 




Y soñando á voces 




y pensando en tí. 


Bol. 


De pensarlo tengo 




carne de gallina. 


Tom. 


(Enfadada.) 




Otra vez la carne, 




vuelta á la comida. 


Bol. 


Se me hace jalea 




todo el corazón. 


Tom. 


Sin comer va á darnos 




una indigestión. 




¡Tragón! 


Bol. 


(Riéndose.) 




¡Je! ¡jel 


Tom . 


¡Glotón! 


Bol. 


¡Je! ¡je! 


Tom. 


¡Hambrón! 



I 



— u ~ 

Bol. ¡Je! ¡je! 

Tom. ¡Comilón! 

¡comilón, comilón! 

BOL. (Cogiéndola una mano.) 

Primero te comía la yemita 

de este dedito, 
después te daba aquí en la muñequita 

un bocadito; 
después la mano entera, que ya es míii, 

me la comía 

de un solo bocao 

en estofao... 



También la nuececita te partía 

en pedacito?; 
también las orejitas te comía 

á bocaditos; 
haría de tí un picadillo 
metiéndote en un panecillo, 
llevándote en este bolsillo, 

(Señalando al estómago.) 

y si tenía indigestión, 
era un alegrón. 
Tom. .Tragón, tragón, tragón. 

Glotón, glotón, glotón. 

Hablado 

TOM . (Al terminar el número de música, dice asustada, vien- 

do venir al tío Risita.) ¡Mi padre! (coge al niño y 
se sienta acunándole.) 

Bol. ¡Ese sí que muerde! 

TOM. ¡Ah! ¡ah! ¡ahí (Meciendo al niño.) 

Bol. (Sacando cubos de agua muy deprisa.) ¡Siete! ¡Ochü ! 

¡nueve! 

ESCENA IV 

DICHOS y TÍO RISITA, con un ato de verde segado y una hoz en 
la mano 

Kis. ¿No está llena toavía? 

Bol. (¡Uy, trae la hoz... me siega!) 



— 12 — 

Ris. (con malos modos.) ¿Que si no está llena? Tú, 

chica, ¿vas á estarte too el día con el crío á 
cuestas? 

Tom. ¡Si no se duerme! 

Ris. ¡Échale de una vez! ¡que nos ha caído la lo- 

sería con el chico!... ¿Has encerrao los co- 
nejos? 

Tom . Ahora iba. 

Ris. ¡Vamos, vivo! 

Tom. Ya vamos. 

Ris. Sin asustarlos, que ya sabéis que están en 

Cria. (Se pone á quitar los cubos de las sogas hasta 
que hacen mutis Boliche y Tomasa.) 

Bol. (¿Ves, ves? ¡Aquí to el mundo está en cría 

menos nosotros!) 

Tom. (¡Pero, chico!) 

Bol. (¡Que estamos en ridículo, ea!) 

Ris. Y tráete la cabra, que está ata aonde siem- 

pre. 

Bol. ¿La cabra?... (¿Aónde estará el puchero?) 

Tom. (Vaya, vas á tener formalidá.) 

Bol. (Toa la que pueda, ¡que no será mucha!) 

Tom . (Es que si no, no voy.) 

Bol. (Si lo estás deseando.) 

TOM. (¡A ver SÍ me COges!) (Mutis al qampo, corriendo.) 

Bol. (Lo menos dos pellizcos... ¡pa que me lla- 

mes tonto!) (Mutis tras ella.) 



ESCENA V 

TÍO RISITA, ANICETO y después JUANA 

Anic. (saliendo de la casa.) Vaya, que falta media 

hora pa el mixto y dos kilómetros pa Vi- 

llalba; á ver SÍ no le COJO. (Recoge del suelo las 
alforjas y los paquetes.) 

Ris. ¿Vas pa la corte? 

Anic. Como tóos los jueves por la noche; ¡pa to- 

mar el viernes por lá punta!... ¡Lo que es 
encargos no faltan, no! 

Ris. Sí que será pesao toas las semanas... pues 

hasta mañana. (Sale Juana de la casa.) 

Anic. ¿No quié usté na? 



- 13 — 

Juana Yo sí, espera. 

Ris. ¿Está haciendo lu madre la cena pa los 

obreros? 
Juana Está durmiendo. 

Ris. ¡Maldita sea!... ¡La voy á espabilar pa un 

rato! ¡MoñitoS, Moñitos! (Entra en la casa mny 
incomodado.) 



ESCENA VI 



JUANA y ANICETO 

Juana ¿Me quiés hacer un favor? 

Anic. Si está en mano... 

Juana Ya sabes que e^toy para casarme. 

Anic. Eso se dice en el pueblo. 

Juana Con Félix el maquinista que baja en e. 

exprés. 
Anic. ¡Algo más se dice en el pueblo! (con inten- 

ción.) 
Juana ¿De mí? 

Anic. ¿De quién va á ser?... ¡Habladurías!... sigue. 

Juana ¿Pero qué dicen? 

Anic Sigue, mujer, sigue; ¿qué favor quieres? 

Juana Félix, cuando pasa en el tren, dos veces por 

semana, me echa las cartas. 
Anic. (con guasa.) Volarán con el aire. 

Juana Como pasa de noche, no las ve nadie; yo 

me levanto antes que amanezca pa dar paso 

al correo y las recojo. 
Anic. Bueno, ¿y qué? 

Juana Que las dos veces de la semana pasada no 

me ha echao carta. 
Anic ¡Se habrá cansao de escribir! 

Juana . Yo le he escrito y no me ha contestao, y' 

tengo una zozobra que no vivo. 
Anic (con intención.) Pué que se haiga enterao de 

algo... y el hombre no esté conforme. 
Juana ¡No te entiendo!... ¿Qué quieres decir? 

Anic ¡Yo na... allá tú y él!... En fin, ¿qué favor 

quieres? 
Juana Que me lleves esta carta á Madrid á casa de 

Félix; quiero tener la seguridad de que la 



— 14 — 

recibe. Hoy va á pasar en el exprés, y si no 

me echa carta, quiero que cuando vuelva á 

Madrid se encuentre la mía. 
Anic. Si no es más que eso, la encontrará. 

Juana Gracias. 

Anic. Pero sin meterme en na... porque luego sus 

arregláis ó sus matáis, y el que queda mal 

es el que queda mal. 
Juana Es necesario que lea esa carta... ¡y Dios 

quiera que me crea! 
Anic. (Me parece que no te cree... es mu gordo el 

lío.) 
Juana (Llorando.) ¡Si no me cree me muero! 

Anic. (¿Lagrimitas?... Toas lo mismo. ¡Primero á 

pecar... y luego Madalenas!...) (Mutis primera 

izquierda cantando la copla de salida.) 



ESCENA VII 

JUANA: á poco el TÍO RISITA 

Juana ¿Por qué me hablará así este hombre? ¿Ha 

brá sospechado?... ¡Imposible!... ¿Quién ha- 
bía de contar?. . ¡Qué necesidad tengo de 
que Félix lo sepa todo... todo y pronto! (se 

acerca á la cuna.) 

Ris. (saliendo.) ¡Juana! 

Juana ¿Qué, padre? 

Ris. ¡Pero estáis entontecías con el chico! ¡no ha- 

céis otra cosa ni tu hermana ni tú! ¡Estoy 
más harto del crío ese! 

Juana ¡Pobrecito! ¡pues poca guerra da! 

Ris. ¿Poca? Es un engorro y un compromiso. 

Juana ¿Qué, le estorba á usted? 

Ris . Me estorba, sí, señor, que me estorba. Está 

robándonos el tiempo pa tó. Mañana mismo 
vas á escribir á tus señoritos de Madrid á 
ver si mandan por él. 

Juana ¿Separarnos del niño? (con pena.) 

Ris. Pues vaya una cosa. 

Juana Eso sería quedar mal, porque yo me he com • 

prometido á que ustedes le tengan hasta 
que nos lo pidan y... 



— 15 



Ris 



Juana 



Ris. 

Juana 

Ris. 



Juana 

Ris. 

Juana 

Ris. 

Juana 

Ris. 



Juana 
Ris. 



Pero por las trazas, no lo van á pedir nun- 
ca... uno hace las cosas sin pensarlas, y lue- 
go las piensa, y... vaya que no me da la ga- 
na. Los chicos con sus padres, y que cá uno 
cargue con lo suyo, que es lo que está en el 
orden. En los pueblos se habla mucho de 
más; tú eres ¡•oliera, estás pa casarte con un 
hombre honrao que parece que te quiere; 
nadie está libre de una mala intención, y si 
le hicieran ver lo blanco negro... 
Félix es protegido de mi señorito; me ha 
conocido en casa de mis amos; ellos han 
arreglao esta boda. 
Peor que peor. 
¿Por qué? 

¡Vaya!... ¡me harás hablar!.,. ¡Pa que lo se- 
pas! Esta mañana he bajao al pueblo... y 
ojalá que no hubiera bajao. 
Se atreven á pensar .. 
¡A pensar y á decir!... ¡Es unánime! 
¿El que? 
(Dudando.) Que el niño es tuyo. 

¡Jesús! (Tapándose la cara con las manos y rompien 
do á llorar.) 

¡No llores!... ¡Si ya sé que es mentira!... Si 
fuera verdad... ¡cómo te habías de haber 
atrevido á mandárselo á tu padre!... ¡Too 
menos eso!... ¡Estoy seguro! 
Pero, ¿quién ha podido inventar?... 
Cualquier desocupao. Te han visto cuidarle 
y acariciarle... y muchas veces el tener buen 
corazón hace tener mala fama. En el pueblo 
viven tres ó cuatro empleados de la línea 
que van y vienen tóos los días á Madrid. 
Hace tres días que ha llegado el asentador 
nuevo de la vía; ese mismo.... ú otro, ¡ú el 
demonio! ya te lo he dicho; lo dicen tóos y 
no lo calla ninguno. Por eso quiero que ma- 
ñana bajemos tú y yo al pueblo con el 
chico y hacemos que le lleve á Madrid el 
más chismoso del pueblo, pa que oiga de 
boca de sus padres, cuando le reciban, lo 
que debe decir un padre cuando recibe á su 
primer hijo. 



— 16 — 
JUANA (Esforzándose por parecer tranquila,) Está bien... 

Dentro de tres días no estará aquí el niño... 

(Aunque me muera.) 
Ris. Eso quiero. 

Juana Y eso será. 
Ris. ¡Miá que decir de tí! ¡Vamos, si no sé como 

no le di á uno!... ¡Debían hacer picadillo 

con las malas lenguas!... (Pobrecilla!... ¡Cá!... 

imposible! (Mutis al campo.) 
JUANA (Desesperada después de salir Risita, arrojándose sobre 

la cuna y dando muchos besos al niño.) ¡Hijo! ¡Hijo 

de mi alma! 



ESCENA VIII 

JUANA 

Música 

Los que hacen las leyes 
son unos infames, 
que dejan que viya 
un hijo sin padre, 
y pierde la honra 
quien vida le dio, 
y la honra no pierde 
quien le engendró. 



Encierran al que roba 
y al que asesina, 
y al que en defensa mata 
la ley castiga; 
y el hombre que cobarde 
su nombre miente, 
alzar puede su frente 
por donde va. 
¡Maldito el mundo sea! 
si así es el mundo. 
Siempre la maldad 
loca triunfará. 



— 17 — 
¡Hijo del alma, (Desesperada.) 

yo soy tu madre; 
hijo adorado, 
no tienes padre; 
nombre no tienes, 
hijo querido, 
que te lo roba 
tu padre mismo; 
yo mis caricias 
darte no puedo, 
siempre á escondidas 
te robo un beso, 
y ese castigo 
me lo merezco! 
¡Maldito el mundo sea! 
si el inocente 
ha de humillar vencido 
triste su frente; 
siempre la maldad 
loca triunfará. 
Sufra el castigo yo 
y mi hijo no. 



ESCENA IX 

JUANA y GUARDIAS 1.° y 2.° en traje de camino con los tricornios 
enfundados de blanco; se les ve llegar por la carretera 





Hablado 


GUAR. l.o 


¡Buenas tardes! 


Juana 


Muy buenas. 


Guar. 2.0 


¡Y fresquitasl 


Juana 


¡Hoy si ha apretao el calor! 


Guar. 1.° 


Es el tiempo de ello. 


Juana 


¿Se va de retirada? 


Guar. 1.° 


¡Sí retiradal 


Juana 


¿Quieren ustedes algo? 


Guar. 2 o 


¡Lo de todas las tardes! ¡Sorbete de pozol 


Juana 


¿Quieren ustedes un jarro de vino? ¡Está 




fresco! 


Guar. 1.° 


El vino le da cólico al tricornio. 


Juana 


Pues ahí va el botijo. 



- 18 - 

Güar. 1.° ¡Venga la gracia de Diosl (Bebe á chorro.) ¿Y 
cuándo es esa boda? 

Juana ¿Usté sabe? 

Guar. 1.° Me lo dijo ayer el secretario del Ayunta- 
miento. 

Guar. 2.o ¿Y quién es el novio? 

Guar. 1.° ¡Quién va á ser! ¡El padre del niño! (con na- 
turalidad.) 

Juana (Asombrada ) ¿De qué niño? 

Guar. 1.° ¡Del de usté! ¿No tiene usté un hijo? 

JüANA ¡No Señor! (Conteniendo la indignación.) ¡Es de 

mis amos de Madrid! El jefe de vías y 
obras. 

Guar. 1.° Pues usté dispense, pero me habían dicho... 
¡Vamos, de esas cosas qae se dicen sin im- 
portancia! 

Guar. 2.o Yo también había oído... ¡pero, claro, no se 
hace caso! ¡Ya está uno acostumbrado! 

Guar. 1 .<-> Tú, vamonos, que ya baja la cangreja con 
los obreros de la vía: son las siete. 

Guak. 2 o Hoy sí que han trabajao de firme; debe te- 
ner malas pulgas el asentador nuevo. 

Guar. 1.° ¡Vaya! ¡Salud! 

Juana Hasta mañana, (con malos modos,) 

Guar. 2.° (Pa qué le has dicho nada; ¡se ha enfadado!) 

Guar. l.o (¡Yo creí que era cosa pública! ¡Como todo 

el mundo lo Sabe!) (Mutis la pareja por la prime- 
ra izquierda.) 

Juana ¡Todos! ¡TodosI ¿Quién habrá sido el in- 

fame? 



ESCENA X 

JUANA, OBREROS 1.°, 2.°, 3.° y 4.°, con pantalones de percal azul, 
en mangas de camisa y sombreros de paja de alas grandes y defor- 
mados; las blusas al hombro; el 1 * lleva una espuerta con herra- 
mientas; el 2.° una barra grande de hierro; el 3. una cuba de ma- 
dera para agua, vacía, y el 4.° palas y picos. Después EZEQUIEL, 
que vestirá como los asentadores de vía 



EzEQ. (Dentro y con malos modos.) ¡Bueno! ¡Para la 

cangreja! ¿Adonde vais, estúpidos? ¡No veis 
que es cuesta abajo! 



— 19 - 
JUANA (Extrañando la voz.) ¡Eh! 

Ezeq. ¡La herramienta primero! ¡Así no! 

ÜB. 1.° (Saliendo.) j Buenas tardes, Juanal (Dejándola 

espuerta cerca de la casa.) 

Juana Buenas. 

Ob. 1.° ¿Has visto qué geniecito tiene el nuevo asen- 
tador? 

Ob. 2.° (saliendo.) ¡Buenas tardes! ¡Vaya un genio de 
nombre! 

Ob. 3.° (saliendo.) Nos ha caído la lotería con el tío 
este... 

Ezeq. (saliendo ) ¡A ver! ;Vino fresco! 

Juana (Asustada ai verle.) ¡Jesús! ¡Ezequiel! 

Ezeq. ¿Qué pasa, joven? 

Juana ¡Maldita sea! 

EZEQ. (Con sorna, después de esperar á que se marchen los 

Obreros y de mirar en todas direcciones.) ¿No me 

esperabas? 

Juana ¡Ni me acordaba que existías! 

Ezeq. ¡Esa no cuela! 

Juana ¿A qué vienes? ¿Qué quieres? 

Ezeq. ¡Me han destinado á este trozo de la línea! 

De algo le han de servir á uno las influen- 
cias. 

Juana ¿Tú has pedido? .. 

Ezeq. ¡Natural! ¡Pa verte! ¡Tú á huir de mí, yo á 

buscarte y á ver quién se cansa antes! 

Juana ¿Y para qué me buscas? ¿Para martiri- 

zarme? 

Ezeq. Según caigan las pesas. ¿O crees tú que un 

hombre como yo, ¡muy hombre! que tié de- 
rechos sobre una mujer, se conforma con- 
que ésta le diga: Basta, hasta aquí ha He- 
gao, y si te vi no me acuerdo? 

Juana ¡Derechos! ¿Qué derechos tienes sobre mí? 

Ezeq. (señalando á la cuna.) ¡Algo que no se borra! 

JUANA (Con dignidad, señalando también á la cuna.) ¡Ahí 

le tienesl ¡Mírale! ¡Es tu hijo! Y sin embar- 
go, ni él ha de saber nunca que eres su pa- 
dre, ni yo quiero acordarme de tu nombre. 
Ezeq. ¡Ezequiel, Ezequiel me llamo! ¡No te se pue- 

de Olvidar! (Con ironía.) 

Juana Ni á tí tampoco que me engañaste cobarde- 

mente haciéndome creer que eras libre, 



— 20 — 

y cuando vi- perdida la esperanza de que 
cumplieras tus juramentos de hacerme tu 
mujer, á punto de ser madre, sin padre 
para mi hijo, me juré á mí misma no vol- 
verte á ver y se trocó en aborrecimiento y 
desprecio tó el cariño que antes te había te- 
nido. 

Ezeq. ¡Pamplinas pa los canarios! ¡Cuando las co- 

sas no tién remedio, no tién remedio! ¿Voy 
á matar á mi mujer? 

Juana ¿Y por qué me digiste que eras soltero? (in- 

dignada.) 

Ezeq. (con sonrisa burlona.) ¡Armas de combate! Eso 

se dice siempre, y la que es viva se entera, 
y Ja que es tonta cae. 

Juana Y la que es honrada, antes de quitar á otra 

mujer con más derechos un pedazo de cari- 
ño, y antes de robar á otros hijos con toas 
las de la ley un pedazo de pan, se muere y 
se pudre sin pan pa ella, sin nombre pa su 
hijo y sin honra pa el mundo. ¡Esa, esa soy 
yo! ¡Vete! 

Ezeq. (con soma.) ¿Y te vas á comer el crío? 

Juana ¡Eso no es cuenta tuya! ¡Nadie lo sabe más 

que tú y mi señorita, que me ha ayudao á 
engañar á mis padres! 

Ezeq. Y te ha buscao un novio pa que no te que- 

des sin marido, ni tu hijo sin padre. ¡Buen 

papel le destináis al pobrecillo! (Despreciati- 
vamente.) 

Juana (indignada.) ¡Eso no! Acabo de escribirle, con 

tesándole toda tu infamia y mi desdicha... 
y si supiera que no había de perdonarme... 
esta noche, al paso de su tren, me arrojaba 
debajo, para que él mismo me despedazara 
el cuerpo corro tú me has destrozado el 
alma. 

Ezeq. Y si te perdona, después de la boda me ves 

un día, te enloqueces y... (con presunción.) 

Juana ¡Primero muerta cien mil veces! 

Ezeq. ¡Son pocas!... ¡Pon ciento cincuenta! 

Juana ¡Ven! ¡Acércate! ¡Aquí! ¡Con tu hijo por tes- 

tigo! ¡Óyeme bien! ¡Me lias conocido corde- 
ra y me encuentras loba! ¡Por mis padres! 



— 21 — 

¡Por mi hijo! ¡Que se me mueran todos... to- 
dos... que me quede sola en el mundo, 
abandonada, perdida, si yo, suceda lo que 
suceda, vuelvo á acercarme á tí ni pa salu- 
darte! ¡Todos, que se me mueran todos, y 
yo la primera!... ¡Lo juro por este inocente, 
que es lo que más quiero en este mundol 

EZEQ (Con calma y mucha sorna ) ¡Bonito juramento 

de folletín! Ahora oye el mío: Lejos ó cerca 
del chiquillo, como quieras, ¡pero óyelo 
bien!.. ¡Que m& lisie, que se me afeen las 
faciones, que me vea en un hospital, de- 
fectuoso é inservible, si tú no agarras el crío 
ahora mismo y te vienes á Madrid en mi 
seguimiento, como es tu deber y mi volun- 
tad!.... ¡Recapacita! (Pequeña pausa.) 
Juan* ¡Vete! 

EZEQ. ¡Con vosotros! (imperativamente.) 

Juana ¡Solo! 

EZEQ. (Acercándose á ella y cogiéndola de las manos.) ¡No 

sabes que estoy loco por tí; que por lograrte 
te engañé, y que tú no pues ser de nadie 
más que mía!... ¡De nadie! ¿Lo oyes bien? 

(Con tono amenazador.) ¡De nadie! 

Juana Solo ignorándolo puede querer una mujer 

decente á un hombre que no es libre... ¡Dé- 
jame para siempre! ¡Vete! 

Ezeq. ¡Ea, basta! Agarra el chico y echa pa alan- 

te, ¡Ó le agarro yo! (Dirigiéndose á la cuna con 
decisión.) 

Juana (interponiéndose.) ¡No! ¡Si tocas á mi hijo, no 

respondo de mí! ¡Es mío solo! ¡Mío! (con 

energía.) 

Ezeq. ¡Así te quiero... fiera! 

Juana ¡Fiera para aborrecerte, fiera para defender 

á este pregón de mi deshonra y fiera para 
querer al hombre que ha de vengarme de 
tu infamia! 

Ezeq. ¿Para quererle has dicho? (Furioso.) 

Juana ¡Con mi alma entera! 

EZEQ. ¡Calla! (Exaltándose aun más.) 

Juana Sí. ¡Le quiero tanto como á tí te aborrezco! 

EzEQ. (Desesperado, fuera de sí.) ¡Ah! (Con valentía.) ¡Le 

has sentenciao! ¡Ya no soy hombre... soy fie- 



— 22 — 



Juana 
Ezeq. 



Juana 
Ezeq. 



Juana 



ra como tú... más que tú! ¿Hay uno á quien 
quieres? ¡Pues ese me estorba! ¡El presidio 
antes que verte de otro! ¡Por estas! (jurando. 

Se dirige como loco al sitio en que dejaron los obre- 
ros las herramientas y coge algunas dirigiéndose á 
primera izquierda ) 

(sujetándole.) ¿Dónde vas? 
¡A enterrar ese cariño como tú quieres en- 
terrar el mío!... ¡Va á pasar en el tren!... 
¡Aun llego á tiempo! ¡Si le quieres como di- 
ces, reza por él! 
(sin soltarle.) ¡Espera! 

¡Estoy loco! ¡No soy yo! ¡Suelta! ¡Quita... 
quita! ¡Que no se me escape! ¡Aun llego á 

tiempo! (Da un tirón y logra desprenderse de las 
manos de Juana, y hace mutis primera izquierda co- 
rriendo como loco. Juana trata de seguirle.) 

¡Ah! ¡No! ¡Ezequiel! ¿Qué vas á hacer? ¡Ahí 
¡Lavír! ¡El tren! ¡No, yo impediré!. . (inten- 
ta dirigirse á la caseta donde están colgados los ban- 
derines.) ¡No puedo! ¡Hijo!... ¡Hijo mío!... (va- 
cila y cae desmayada cerca de la cuna. Fuertísimo en 
la orquesta. Telón rápido.) 



MUTACIÓN 



— 2» — 



CUADRO SEGUNDO 

Telón corto de campo; paralelos al público la vía y los postes tele- 
gráficos, en alto scbre un terraplén; hace curva la línea, y al foro 
derecha se ve, á lo lejos, la casilla del primer cuadro, una ó dos 
matas de juncos altos, una cabra atada á un palo. Es de noche. 



ESCENA PRIMERA 

BOLICHE por la derecha con un conejo muerto en una mano y un 
puchero grande en la otra. Detrás TOMASA 

Hol. ¡Ahora... ahora es cuando me la gano! 

Tom. ¿Pero qué has hecho? 

Bol. ¡Ya yes; matar un conejo! 

Tom. ¿Y para qué le has tirao el palo? 

Bol. ¡Pa encerrarle! El corría, corría; yo detrás 

diciéndole: ¡eh, conejo! anda pa casa, acués- 
tate que es tarde... nada, que no tenía sue- 
ño; hay conejos trasnochadores; le tiro pa 
asustarle... y cadáver. 

Tom. ¿Pa qué no le entierras pa que no le vean? 

Bol. ¡Y le desentierra el perro y es peor! Pa que 

no le vean ya ¡sé yo lo que tengo que hacer: 
comérmele. 

Tom ¿Y dónde le guisas? 

Bol. En crudo; ¡con pellejo y tó pa abrigarme el 

estómago 1 

Tom. ¿Ves?... ¡Por atolondrao! 

Bol. Tú tiés la culpa; ¡embobao contigo! 

Tom ¿Pa qué eres bobo? 

Bol. ¡Pa qué eres guapa! ¡Guapa! ¿pa quién eres 

tú? 

Tom. Pa mi Boliche. 

Bol. ¡Eso, y yo pa tí... y el conejo pa los dos! 

Tom ¡Y la paliza pa ti solo! 

Bol. \Egoisma\ 

Tom Y la cabra, ¿qué vas á hacer? 

Bol. ¡Bebérmelal 

Tom. Tú no escarmientas. 



— 24 ~ 

Bol. El que no escarmienta es tu padre que me 

sigue mandando á por ella. 

Tom. ¿Pues sabes lo que te digo?.,, que á mí no 

me gusta un novio que tó se le va por la 
boca. 

Bol. No, si no se me va ná: ¡me lo trago too! 

Tom. Así estás tú, que pareces un cebón. 

Bol. Iznoranta: mira, en la Historia Sagrada toas 

son cosas de comer; ya ves si es antiguo. 
¿Por qué has nació tu? 

Tom. Porque... por... ¡vaya una pregunta! 

Bol. No, señora; tú has nació porque Eva se co- 

mió una manzana; por eso... y porque Adán 
le tomó el gusto y ripitió con otra manza- 
na: si no ripite, no naces, ¡pa que te ente- 
res! 

Tom . ¿Y eso qué? 

Bol. Cuando Judas vendió á Cristo... ¿dónde 

fué?... en un banquete, ¿no has visto las es- 
tampas?... ¡los doce apóstoles come que 
come! ¿Cómo se represéntala Pasión? ¡Con 
un gallo! Cuando nació el niño Dios en un 
portal, ¿qué le llevaban las gentes? Corde- 
ros, pavos, tortas... y pan pintao; ¿qué ha- 
cían allí los pastores?... comer migas al fres- 
co; ¿qué hacían el buey y la muía?... co- 
merse la cama del niño: más atrás, ¿por 
cuánto vendió á Esaú la projimonitura? ¡por 
un plato de lentejas! Cuando el diluvio, ¿pa 
qué encerró Noé en el arca un par de ani- 
males de cá especie, incluso la nuestra? 

Tom Pa salvarlos. 

Bol. ¡Pa comérselos en el viaje!... (Desde aquí muy 

deprisa hasta el final.) ¿Y el festín de don Bal- 
tasar? ¿Y las bodas del señor Camacho? ¿Y 
too el chocolate que se han totnao los frai- 
les en España? ¿y too lo que se comen los 
Ayuntamientos, que no hay quien lo digie- 
ra? ¿y el pan nuestro de cada día, dánosle 
hoy... pa que esté tiernecito?... y moderna- 
mente, ¿cómo se arregla tó en España? ¡con 
banquetes! porque tripas llevan pies y el 
que no llora no mama y hártate comilón 
con pasa y media, ¡pa que aprendas! 



— . 25 — 

Tom. Pero tú no cuentas tos los que han reventao 

de cólico. 

Bol. Pero cuento con un estómago privilegiao. 

Tom. ¡Note quierol 

Bol. ¡Y dale! ¿te gustaría tísico?... ¿quiés por no- 

vio un fideo amarillo?... pues soy macarrón 
y tú albondiguilla; y en cuanto el cura nos 
eche la salsa... ya verás tú qué manera de 
mojar pan... ¡y á que ripites como Adán 
y Eva! 

Tom. ¡Chico... que va á pasar el exprés! ¡vamos pa 

la casilla! 

Bol. Anda tú delante que yo tengo que arreglar 

lo del cadáver este. 

Tom. Pero no te tardes, que si mi padre te echa 

de menos... 

Bol. Le dices que estoy recogiendo el último 

SUSpirO. (Medio mutis Tomasa.) ¡Ah!... (Llamán- 
dola.) pero no le vayas á decir lo que hemos 
hecho COn el conejo. (Mutis Tomasa por la dere- 
cha corriendo.^ 



, ESCENA II 

BOLICHE; á poco EZEQUIEL, que atrayiesa la escena de derecha á 

izquierda corriendo y mirando hacia atrás y con las herramientas 

que cogió en el cuadro primero 

Bol. ¡Gracias á Dios que estoy solo! ¡Hola, ami- 

ga! (a la cabra.) ¿Cómo andamos hoy de...? 
¡con verlo basta! ¡Aquí está el pucherol... 
¡Con cuatro de estos aviao pa un rato! (se 

arrodilla al lado de la cabra para ordeñarla, en cuyo 
momento Ezequiel atraviesa la escena corriendo.) 

¡Eh! (Asustado.) jUy, un automóvile! ¿Dónde 
irá ese tan aprisa? ¿y quién es ese? paece 
un obrero... (se pone de pie.) ¿habrá pasao 
algo en la vía?... (Escuchando.) ¡no se oye na! 

(Vuelve á arrodillarse al pie de la cabra con el puche- 

ro en la mano.) La verdá es que no sé por qué 
voy á molestarme en llenar el puchero pa 
vaciarle en seguida. ¡Estoy por chupar di- 
retamente! 



26 -— 



ESCENA III 



BOLICHE y GUARDIAS CIVILES 1.° y 2.°, saliendo por la derecha 



GUAR. 1° 

Bol. " 

GüAR. 2.° 

Bol. 

GüAR. 1.°* 

Bol 

GüAR. 1.° 

Bol. 

GüAR. 1.° 

Bol. 

GüAR. 1.° 



Bol 



¡Eh! ¿Qué se hace ahí? 
(poniéndose de pie.) Pues... (Vaya u n susto; 
ahora se me corta la digestión.) 
¿No has oído?... ¿Qué haces aquí? 
¡Estaba dando de comer á la cabra! 
¡Si es el criao del tío Risita el guardaba- 
rrera! 

El mismo, servidor, pa servirles... 
Ya estás tú buena pieza; ¿apostamos á que 
te estás bebiendo la leche? 
Sí, señor. 
¡Eh! 

Que sí, señor; que apostamos á que no... y 
si no que me registren. 
¡Pues nada bueno te trae á estas horas por 
aquí! ¡Anda, anda para la casilla! (Mutis ios 

Guardias civiles por la izquierda.) 

¡Sí, señorl Que ustedes se alivien... cólico... 
cólico del susto y mañana... ¡mañana sin 
puchero desde el principio! 



ESCENA IV 



BOLICHE y TOMASA, corriendo por la derecha 

Bol. ¡Atiza! ¡Otro que corre! ¡Esto es un coche 

parao! 

TOM . (Saliendo.) ¡ Ay, Boliche! (Apurada y casi llorando.) 

Bol. ¿Vienes á buscarme? ¿Para algo? 

Tom. ¡La Juana que está muy mala! ¡Que no 

vuelve! 
Bol. ¿Pues dónde ha ido? 

Tom. ¡Que la ha dao una cosa y no vuelve en sí! 

Al principio creíamos que estaba dormía, 

pero estaba priva. 
BóL ¿De qué? 

Tom. ¡Sin sentido!... ¡Como muerta! 



— 2 — 

Bol. Eso será debilidaz. 

Tom. ¡Cá! Algo que la ha pasao... porque estaba 

tira en el suelo al lao del chico. 

Bol. ¡Cuando yo te digo que me choca ese chico, 

chica I 

Tom. ¡Le quiere! 

Bol. ¡Demasiad Pa mí que el aire de los madri- 

les le ha sentao mal á tu hermanita. (con in- 
tención.) 

Tom. ¡Quita de ahí, mal pensao! ¡Si es soltera! 

Bol. ¡Je, je! ¡Anda ésta! ¡V'aya una cosa! Tam- 

bién es soltera la hija del alcalde; y soltera 
está la hija del sacristán, y mi tía... 

Tom. ¡Eh! 

Bol. Y mi tía dice que vaya un pueblecito. 

Tom. ]A} t , Boliche, por Dios! ¡Vete corriendo! ¡Que 

va á pasar el exprés, y padre y madre no se 
puen separar de la Juana! 

Bol ¿Pero tan mala está? 

Tom. ¿Que será, Dios mío, qué será? (Mutis corrien- 

do, izquierda.) 

Bol. Un sincope... y si no la dan de comer se 

muere... ¡Esa chica está como ensimisma 
en sigo misma! Milagrito será que yo me 
equivoque... (a la cabra.) Vaya, despeosera, 
pa casa; de estómago agradecido y pa correr 
más te voy á llevar á cuestas, pero no te 

arregostes, ¿eh? (se echa la cabra á cuestas.) 

¡Ajajá! Si mientras corro pudiera ir chupan- 
do .. ¡Con el traqueteo saldrá más fácilmen- 
te!... (Coge el conejo y el puchero.) ¡Corre, caba- 
llito, vamos á Belén!... etc. (Mutis corriendo de- 
recha.) 

(Preludio descriptivo en el que se oyen primero golpes 
de hierro sobre hierro, la voz de Aniceto cantando la 
copla del cuadro primero; el silbato del tren que se 
acerca, ruido de treu en marcha rápida, silbidos repe- 
tidos y estrépito de descarrilamiento; ayes y gritos den- 
tro. En el fuertísimo final del preludio queda el teatro 
totalmente á obscuras breves instantes, y al volver á 
iluminarse aparece á la vista del público el cuadro si- 
guiente.) 

MUTACIÓN 



— 28 



CUADRO TERCERO 

Decoración á todo foro que representa la línea del ferrocarril atra- 
vesando la escena; postes telegráficos; á lo lejos se ve la casilla 
del cuadro primero; en el centro de la escena un tren descarrila- 
do con los vagones unos sobre otros, la máquina inclinada hacia 
el público; los coches serán de lujo y de primera clase; la máqui- 
na conservará la caldera encendida y echará humo por la chime- 
nea. Es de noche. Efecto de luna. 

Al levantarse el telón correrán algunos viajeros de un lado á 
otro asustadísimos. El Fogonero y el Guardafreno estarán al lado 
de la máquina, reconociéndola por todas partes; á la izquierda del 
espectador, en segundo término, una señora 'desmayada en el sue- 
lo, apoyada la cabeza en el brazo de otra viajera que está de ro- 
dillas á su lado; un viajero inclinado hacia ellas aplica un frasco 
á la boca de la desmayada; otra señora, á los pies del grupo, llora 
exageradamente; el Conductor del tren, en este giupo, procurando 
tranquilizarlos. En el centro, dos señoras de tipo extranjero, for- 
man otro grupo con el del «Sliping-Kar», disputando acalorada- 
mente; éste llevará peluca y bigote rubios, y el uniforme exacto 
de dichos empleados; las señoras tendrán sacos de mano; todos 
los viajeros vestirán con elegancia; en el suelo, maletas, porta- 
mantas, etc. 

Hasta que la orquesta no apiana, no comenzará el diálogo, y 
antes sólo se escucharán ayes, gritos y lamentos; durante todo el 
cuadro no cesa la orquesta, aunque pianísimo. Todo el diálogo 
deberá ser rápido, pero no embarullado. 

Mucha animación y mucha propiedad requiere este cuadro para 
hacer el efecto que ha hecho en Madrid. Los señores directores 
de escena, podrán, según las condiciones de los escenarios, variar 
la colocación de ios personajes, y á su buen juicio encomiendan 
los autores la realidad del cuadro. 

En las capitales y teatros de primer orden será indispensable, 
por lo menos construir el trasto entero del tren, semejante al de 
Madrid, el aparato para imitar el ruido del vapor, que no cesa de 
sonar en todo el cuadro, y el del humo de la máquina. En capita- 
les y teatros de menor importancia, bastará con un aplique ó tras- 
to que haga suponer ocurrida la catástrofe entre cajas, pero siem- 
pre viéndose parte de la maquinaria descarrilada y encendida. 
Sería conveniente para los primeros que se dirigieran al escenó- 
grafo señor Martínez Garí, que tan magistralmente ha interpretado 
la idea de los autores presentando un cuadro de tal realidad que 
impresiona y constituye un triunfo escénico de primer orden. 



— 29 — 



ESCENA ÚNICA 



GUARDIAS 1.° y 2 °, el TÍO RISITA, OBREROS 1.°, ?.°, :?.° y 4.°, 

EZEQUIEL, el FOGONERO, el GUARDAFRENO, el INTERVENTOR, 

el del SL1PING-KAR, VIAJEROS; luego BOLICHE, y después JUANA 

y la TÍA MOÑITOS 



Int. 

VlAj. 1 O 

Viaj. 1.a 
Int. 
Guar. 1.° 

Guar. 2.° 

Ob. 1.° 



Fog. 
Kis. 



Guar. 1.° 

FOG. 
EZEQ. 

Quar. 1.° 

EZEQ. 

Guar. 1.° 

Ris. 

Guar. 1.° 
Guar. 2.° 



Ob. 2.° 
Ob. 1.° 

Todos 
Ob. 1.° 
Guap.1. 



¡Calma, calma! 

¿Pero no hay botiquín? 

¡Qué escándalo! 

Ya han ido á avisar al pueblo. 

(Saliendo y dirigiéndose al grupo de la máquina.) 

¿Cómo ha sido? 

(Dirigiéndose al salir al grupo primero.) ¿Hay he- 
ridos? 

(Saliendo precipitadamente y poniéndose á reconocer 
la vía bajo la máquina.) ¡Esto parece imposible, 

sin pendiente!... 

¿Y el maquinista? (Alarmado.) 

(Saliendo con una antorcha encendida y dos apagadas 

y el farol de señales.) ¡Es verdad! ¡Félix, Félix! 

(Llamando á grandes voces.) 

A ver en la cuneta. Puede haberle despedi- 
do la máquina. 
¡Aquí está! (a gritos.) 

(Que habrá salido detrás de los Obreros 3.° y 4.° pero 
pausadamente.) ¿Pero VÍVO? (Con interés.) 

Sí; respira. 

(¡Vivo, maldita Sea!) (Contrariado.) 

Un almohadón de un coche, y al pueblo 
con él. 

Más cerca está la casilla. 
Pues á tu casa. 

(a un obrero.) Tú á escape al pueblo; el médi- 
co y el Juez; y tú á la estación: obreros y un 
tren de soeorro. 
¡Volando! 

¡Ah! (Dando un grito de sorpresa: todos le rodean: 
Ezequiel queda más distanciado y con inquietud.) 

¡Qué! 

¡Aquí: luces! 
¿Qué pasa? 



3C — 



Ob. 1.° 



GüAR. 1.° 


EZEQ. 


Ob. 1.° 


Ob 3.° 


Ob. 1.° 


GUAR 1.° 


EZEQ. 


GüAR.l. 


Guaf.2.° 


Bol. 


GUAF. 1.° 


GüAR. 2.° 


GüAR. 1.° 


Bol. 


GUAR. 1.° 


Bol. 


Int. 


Guar. 2.° 


GüAR. 1.° 


Bol. 


Juana 


Moñ. 


Juana 


Viajeros 


Guar. 1.° 



Que estos rails no han sido desprendidos 

por el tren; lo estaban ya. 

¡Cómo!... 

Tú ves visiones. (Con calma.) 

Los tornillos no están saltados ni rotos, y el 

firme de la tierra está movido; aquí había 

desprendidos dos rails. 

¡Y es el trozo que asentamos ayer!... 

(con energía y convicción.) El descarrilamiento 

no ha sido casual, ¡lo puedo jurar! 

¿Pero quién puede?... 

¡Nadie; no haga USté caso! (Despreciativamente.) 

Hemos recorrido la vía tres ó cuatro veces 

y no hemos visto á nadie. 

A nadie. 

(saliendo.) ¿Qué pasa aquí? 

¡Ah, sí! Este estaba como escondido. 

¡Es verdad! 

¡Este ha sido! 

¿El qué? 

En la cárcel te lo dirán por asesino. 

¿Asesino?. . ¡Se habrá muerto la cabra! 

¡Ya está esto listo! (Entre varios sacan al maquinis- 
ta herido en un almohadón de un coche de primera.) 

¡A la casilla! 

Y nosotros á recoger heridos hasta que ven- 
gan socorros. 
¿Pero qué es lo que he hecho yo? 

(Saliendo angustiadísima y dirigiéndose al grupo que 
conduce á Félix herido.) ¡Félix! ¡Félix! 

(ídem.) ¡Hija, espera! 

(viendo á Félix.) ¡Ah!... ¡me le han matao!... 

(¡El: cobarde!) (Mirando á Ezequiel con rabia.) 
(Voces y gritos.) 

¡Calma, calma! 



MUTACIÓN 



— 31 — 

Colocación para el final del cuadro: Derecha del espectador, Félix, 
conducido en un almohadón por el Fogonero, e: Quardafreno, el 
tio Risita y otros dos: Juana, desesperada á un lado, mirando con 
rabia á Ezequiel: la tía Moñitos procurando calmar á Juana; en 
el centro Boliche, sujeto por el Guardia 1.° y asustadísimo lloran- 
do á gritos: los demás grupos como al principio, tízequiel al ex- 
tremo opuesto del grupo de Juana, observando cínicamente é im- 
poniéndola silencio con señas apenas perceptibles: Juana, después 
de mirar á Fzequiel, como queda dicho, vuelve á arrojarse sobre 
Félix llorando: tía Moñitos y el Guardia 2.° la quieren separar 
cuando cae el telón. Todo ello rápido, pero preciso y ajustado. 



CUADRO CUARTO 

Interior de la casilla. Primer término derecha, puerta que da á la 
vía; primero izquierda, otra que comunica con una alcoba, segun- 
do término derecha, fogón bajo; al foro una mesita pequeña y so- 
bre ella un queso entero; la cuna entre el fogón y la mesita. 



ESCENA PRIMERA 

La TÍA MOÑITOS y el TÍO RISITA sentados al pie de la mesa, y 
TOMASA arreglando el fogón 

Ris. Pero si lo peor es que está acobarda, enton- 

tecía. 

Moñ La cosa no es pa menos; al volver en sí de 

aquel desrrayo y encontrarse con el exprés 
descarrilao y ver á su novio como muerto 
entre cuatro hombres, ¡calcula si no es pa 
volverse loca del too! 

Ris. Y más desde que los obreros declararon 

que el descarrilamiento no había sido ca- 
sual y que había dos rails desprendidos. 

Tom. ¡Y le echaron la culpa á Boliche! (con pena.) 

Moñ. ¡Pues to eso la tiene como desequilibra! 

Ris. Sí, pero han pasao quince días... (Marcándolo 

mucho.) 

MoÑ. En los cuales no se ha separao de la cabe- 

cera de Félix, y hasta que el médico no le 
ha dao por hombre, ni ha dormío ni ha 



— 32 — 

vuelto á ocuparse del niño á quien tanto 
cariño había tomao. 

Ris. ¡Esa! ¡esa es la causa de to! 

Moñ. ¿Qué dices? 

Ris. Lo que pienso ¡y ojalá me equivoquel á un 

hijo de otro no se le quiere de ese modo; 
por un hijo de otro no deja una mujer per- 
der su fama. 

Moñ. ¡Entonces!... 

Ris. Ni sé lo que pienso ni lo quiero pensar, 

pero el chico, y el descarrilamiento, y lo 
acobarda que está la Juana... lo junto y 
armo un pisto aquí dentro, que me lo ex- 
plica to y que me hace ver las cosas mu 
negras. 

Moñ. ¿También tú crees como el juez que Juana 

sabe ó sospecha la causa del siniestro? 

Ris. Sí; ¡lo creo!... ¡pero como ella se ha encerrao 

en ese mutismo, nos vamos á volver locos 
tóos sin averiguarlo! 

Moñ. Ya ves lo que dice el médico, que no se la 

atosigue... que está... ¿cómo ha dicho?... co- 
mo desequilibra... y que ahora una emo- 
ción fuerte cualquiera la podría volver loca 
de veras. 

Ris. Por eso el juez espera hasta que el médico 

deje declarar á Félix, y como ese no diga 
algo que dé luz, apretará á la Juana hasta 
sacarla la verdad. 

Tom. ¿No se va á levantar hoy Félix? 

Ris. Sí, pero el médico ha tenío miedo de que 

se repita el -ataque de conmoción céleblal 
y toavía no le ha autorizao pa declarar. 

Tom. Y á to esto el pobre Boliche en la cárcel. 

(Casi llorando.) 

Ris. Pa lo que hacía aquí bien está allí. 

Tom. ¡Pobrecillo... y pué que esté sin comer! 

RlS. (Mirando por la puerta primera derecha.) La Jua- 

na... que no nos vea cuchichear .. (a Tomasa.) 
tú estáte fuera al cuidao de los trenes... (a 
la tía Moñitos.) tú á ver si se levanta Félix; yo 
voy al pueblo á hablar con el médico. 

Tom. Llévele usté algo de comer á Boliche. 

Ris. Anda y que reviente. 



- 33 — 



Tom. (Muy afligida.) ¡Pobrecito mío!... [tan guapo!... 

(Hacen mutis los tres; Risita y Tomasa, primera dere- 
cha, y Moñitos primera izquierda. Pausa.) 



ESCENA II 

JUANA entra muy triste por primera derecha; se acerca á la cuna: 
da un beso al niño; se sienta al lado con las manos en la cabeza 

¿Pero y hoy?... hoy, cuando este hombre se 
encuentre bueno y fuerte, cuando sea él 
quien me pregunte... ¿qué digo? A mis pa- 
dres, al médico, al juez, al mundo entero 
he podido engañarles con mi silencio... á 
él... á él ni puedo ni quiero engañarle 
nunca. ¡Este es sufrimiento! (pausa.) «No sé 
si soy mala ó buena... no sé si aborrecer al 
padre de mi hijo es delito ó justicia... sólo 
sé que este pedazo de mi cuerpo lleva su 
sangre... y yo no puedo, no debo delatarle. 
(pausa.) Si yo no hubiera perdido aquel día 
el conocimiento hubiera puesto la señal de 
detención y el tren no hubiera pasado... 
¡pero Dios me privó del sentido y no pude! 
(pausa.) Si ese hombre hubiera huido; si no 
se acordase más de mí... pero cá... Seguro 
de que no he de delatarle se presenta ante 
todos tranquilo, sereno, hasta ayuda á la 
justicia para descubrir al criminal; me per- 
sigue, me acobarda con sus amenazas, y yo 
sin poder hablar. ¡Esto es para volverse 

loca! (Desesperada y llorando.) 



ESCENA III 

DICHA, MOÑITOS y FÉLIX, primera izquierda, pálido y andando 
pausadamente 

Moñ. ¿Laves? Llorando como siempre. 

FÉLIX ¡Juana! (Acercándose á ella.) 

Juana ¡Ah!... ¡Félix! 

Félix ¿Por qué lloras? 



34 — 



JüAN\ 


(Titubeando.) De... alegría al verte ya bueno. 


Moñ. 


¡No la hagas casol 


Juana 


(a Félix.) ¿Estarás muy débil, verdad? 


Félix 


Calcula; quince días de cama; pero ya pasó; 




y tú, enfermera, ya tendrás ganas de des- 




cansar. (Con cariño.) 


Juana 


Si yo estoy bien. (Fingiendo.) 


Moñ. 


No lo creas, ¡esa idea, esa idea fija que la 




acobardal (¿Por qué no la hablas tú á ver?) 


Juana 


(¡Qué le digo, Dios mío, qué le digo!) 


Félix 


(Tiene usté razón. Déjenos usté solos.) 


Moñ. 


Vaya, ahora á arrullarse los tortolitos ¡bien 




se os puede dar la enhorabuenal (Mutis prime- 




ra izquierda.) 


Juana 


(¡Qué martirio!) 




Música 


Félix 


Juana de mi vida, 




ya estoy á tu lado, 




ya ves que te quiero; 




ven, dame un abrazo; 




mírame como antes, 




dime que me quieres, 




mírame á tu lado 




firme como siempre. 


Juana 


(sin oírle y recordando con tristeza las frases de la 




romanza del cuadro primero.) 




Encierran al que roba 




y al que asesina, 




y al que en defensa mata 




la ley castiga. 


Félix 


¿Qué dices? ¿Qué piensas? 




¿Te alejas de mí? 




¿.Es que no me quieres 




como yo á tí? 


Juana 


¿Tú á mí? 


Félix 


¡Sí, á til 


Juana 


¿Tú á míV 


Félix 


¡Sí, á til 



— 35 — 



Juana Por honrado y leal y valiente 

en cuanto te vi, 

te adoré con cariño profundo 
y vivo por tí; 

pero un hombre traidor y asesino 
matarte juró, 

y fingiendo que ya no te quiero 
te salva mi amor. 
Huye de mi lado, 
salva así tu vida, 
di que no me quieres 
y estaré tranquila., 



II 



Félix Por bonita y leal y constante 

quererte juré, 
y casarme contigo te ofrezco 

y lo cumpliré. 
Nadie puede impedir que te adore 

ni lo han de lograr 
nadie intenta quitarme la vida 

que es tuya no más. 
Juana Calla, tengo miedo. 

¿Y si alguien te oyera? 
Félix No sé por qué puedes 

temer que te quiera. 
Juana Calla, no lo digas, 

saberlo me aterra, 

y es que por quererme 

la vida te juegas. 
Félix Juana, Juana mía, 

no me hables así, 

no temas a nadie 

estando yo aquí. 
Juana Vete, no te vea, 

y no hables de amor, 

no me martirices, 

vete por favor. 



— 86 — 



Juana Félix 

Ten compasión Alma de mi alma, 

de mi ansiedad, no tengas temor, 

vete, por Dios, que si tú me quieres 

que tu vida en riesgo está, te defiende nuestro amor. 

JüANA (Recordando como antes.) 

¡Maldito el mundo sea! 
si así es el mundo. 
Félix Si me quieres, Juana, 

ven aquí, 
y no me hables así. 
Juana No me mires, 

no te escucho. 

Juana Félix 

Vete pronto, Calla, calla, 

no pienses en mí. no me hables así. 

Hablado 

Félix (sin comprender.) ¿Pero qué quieres decirme?... 

qué hombre es ese cuyo recuerdo te espanta? 

Juana Si me quieres no me preguntes... te he ha- 
blado así por prevenirte del peligro; tienes, 
tenemos un enemigo capaz de todo. 

Félix Dime quién es y dejará de serlo, (con energía.) 

Juana No; tu vida antes que todo; milagrosamente 

te has salvado, pero vive prevenido. 

Félix Vaya, tienes que hablar. (Enérgicamente.) 



ESCENA IV 

DICHOS y GUARDIAS 1.° y 2.°, á poco la TÍA MOÑITOS 

Guar. 1.° (Entrando.) Buenas tardes. 
Félix Buenas. 

Guar. 1.° Señor Félix, de orden del señor juez, ten- 
ga usted la bondad de seguirnos. 
JüANA (Asombrada.) ¡Ehl 



— 37 



FÉLIX 

Juana 
Guar. 1.° 

Félix 

GUAF. 1.0 



Félix 
Juana 
Félix 
Juana 
Guar. 
Félix 



V 



Juana 

FÉLIX 

Guar. 2.° 

Juana 

Moñ. 

Juana 

Moñ. 
Guar. 1.° 

Juana 

Félix 

Juana 

Félix 

Moñ. 

Juana 

Moñ. 

Juana 



Moñ. 
Félix 
Juana 
Guar. 1.° 
Guar. 2.° 
Féltx 



(ídem.) ¿Yo?... ¡Ah, será para declarar! 
Si está muy débil. Aun no puede ir... 
El médico ha certificado, con fecha de ayer, 
que está usted en disposición y... 
Poco tengo que decir, pero vamos, (a juana.) 
Hasta luego. 

Eso... la verdad... como á ustedes les conoz- 
co y me intereso... hasta luego no... porque 
va usted detenido. 
¡Eh! 

¡Imposible! 
¿Quién ha podido?... 
(¡Ah! ¡él ha sido!) 
Eso es cosa del señor juez... nosotros... 

Sí, comprendo. VamOS. (Disponiéndose á se- 
guirlos.) 
(interponiéndose.) No, tú UO vas; ¡no! 

Eh! 

Vamos, Juana! 

No! ¡no! (Desesperada.) 

(saliendo.) ¿Qué pasa? 

¡Que se llevan á Félix preso! ¡Va preso! 

¿Por qué? 

Pero si es inocente, saldrá. 

¡Sí lo es!... y no puede estar ni un día en la 

cárcel, ó no hay justicia. 

No te asustes, mujer, yo voy tranquilo. 

Y yo contigo. 

(Deteniéndola.) No, eSO no. 

¡No, hija, si no puedes andar! 
Padre, ¿dónde está padre? 
¡En el pueblo! 

Vaya usté con él, madre; no le deje un mo- 
mento; y padre, que venga padre á decirme 
lo que haya... ¡si tardan ustedes, me muero! 
¡Si yo voy con él! 
¡Adiós! 

¡Félix! (Se abrazan y cuesta trabajo separarlos.) 

(suplicante.) ¡Juana! 

¡Vamos! (Logrando separarle de Juana.) 
¡ VamOSl (Mutis todos menos Juana.) 



— 38 — 



ESCENA V 



JUANA, á poco EZEQÜIEL, después BOLICHE 



Juana 



Ezeq. 
Juana 
Ezeq. 



Juana 
Ezeq. 
Juana 
Ezeq. 
Juana 
Ezeq. 

Juana 
Ezeq. 



Juana 
Ezeq. 

Juana 



Ezeq, 



(Llorando.) ¡Fuerzas, Dios mío, fuerzas!... ¡Ya 
me faltan! ¿Qué habrá inventado ese hom- 
bre para perdernos?... ¿Haeta cuándo voy á 
ser débil?... ¡An, no! ¡Si condenan á mi Fé- 
lix... todo... lo digo todo, aunque me maldi- 
ga mi hijo! (Con decisión se acerca á la cuna llo- 
rando. Pausa. Aparece Ezequiel en la puerta. Juana 
al verle da un grito y queda como petiiflcada.) ¡Ab! 

¡Chis: 

¿A qué viene*? 

¡Calma! Estamos solo?; ya ves que me sé 
quitar estorbos de en medio; tus padres le- 
jos; Félix camino de la cárcel: á tu herma- 
nilla la he despachado con un mandao al 
pueblo, los obreros en la curva, y tú y yo... 
¡solos y frente á frente! 

Bien, pero... (Acobardada.) 

¿Te quiés quedar libre de mí? 
¡Sí. 

¿Del todo? 
Y para siempre. 

Pues mientras tengas el chico no estarás li- 
bre del todo. 

¿Y qué? (Sin comprender.) 

Que me lo des y me lo llevo, y puesto que 
no quiés ver al padre no volverás á ver al 

hijo nunca. (Con frialdad.) 
¡Me propones! (indignada.) 

¡Borrarlo tó... y como si no hubiera pasao 
ná!... 

(Reprimiendo la ira: con calma aparente.) ¡Duro es... 

muy duro, para una madre, y si fueras otro 
hombre... dudaría, que al fin eres su padre, 
pero siendo tú, no dudo... serías capaz de 
matarle! 

Pues eso de perderme á mí de vista y que- 
darte con él, que te se quite de la cabeza. 



Juana Para llevártelo hacía falta que me mataras 

primero. (Con decisión.) 
EzEQ. Ya me conoces; (Amenazador, pero con acento re- 

primido.) quise matar á tu hombre y me faltó 
poco... pero ya caerá; lo he metió en la cár- 
cel, y si me delatas, echas á presidio al pa- 
dre de tu hijo. . tú verás lo que haces. ¡No 

Ves que te Conozco! (Con presunción.) 

Juana ¡Eso me pierde! 

Ezeq. ¡Ka! No he venido á perder el tiempo, (con 

malos modos.) ¿Qué hacemos ? ¿Te vienes ó 
me haces ese regalo pa siempre? 

Juana Me lo tendrías que robar. 

Ezeq. ¡La cuestión es dejarte sin él... conque ven- 

ga!... (Se dirige á la cuna y Juana se interpone, suje- 
tándole y entablando los dos una lucha.) 

Juana ¡Quieto! 

Eíeq. ¡Quita! 

Juana ¡Me haces dañol 

Ezeq. ¡Venga el chico! 

Juana ¡Aunque me mates! 

Ezeq. ¡Lo vas á lograr! ¡Se acabó! (Arrojándola lejos 

y abalanzándose á la cuna: en el momento que entra 
Boliche, y al verle, finge que estaba acariciando al 
niño.) 

Juana ¡Ay, no! ¡Mi hijo! 

Bol. (saliendo.) ¡Agua! ¡Jamón! ¡Me ahogo! 

Juana ¡Ah! 

Ezeq. (Transición.) ¡Pues es bonito el chico! ¡Rico! 

¡Pues es bonito! ¡Je, je! 

JUANA (¡Ah, hijo!) (Corriendo al lado de la cuna.) 

Ezeq. (a juana, en voz baja ) ¡Esta noche dormirás 

en la cárcel! 
Bol. (Dando voces.) ¡Que ya me han soltao! ¿Quién 

me da de comer? 

EZEQ. ¡Lo dicho, dicho! (Desde la puerta. Mutis.) 

Bol. (Qué antipático me es ese tío.) ¡Uy, un que- 

so entero! ¡Me lo como! 
Juana (¡Graciae, Dios mío!) (juana cae de rodillas ai 

lado de la cuna y Boliche se sienta á la mesa, partien- 
do el queso.) 



MUTACIÓN 



— 40 - 

CUADRO QUINTO 

La misma decoración del primero: sin la cuna 

ESCENA PRIMERA 

TOMASA y BOLICHE 

Tom. ¿Pero cómo te han soltao? 

Bol ¡Verás! Me llevaron á la cárcel del pueblo; 

allí no puede estar ninguna persona delicá 
del estómago, ¡qué nial se come! Los obre- 
ros me han salvao; sostienen que no puedo 
haber sido yo; en el pueblo tóos han decla- 
mo á mi favor; han dicho que soy tonto; por 
fin hoy ha llegado de Madrid el ingeniero 
de la línea y me ha preguntao muchas co- 
sas de tornillos, sentao, traviesas, railes 
y le ha dicho al juez: «Hay que seguir 
otra pista; puede usté soltar á este imbécil 
bajo mi responsabilidad.» Mira, si hubieras 
sido tú el ingeniero le doy un beso al inge- 
niero. 

Tom. ¡Pobre Bolichito! 

Bol. ¿Me quieres mucho, me vas á dar mucho de 

comer? 

TOM. (Mirando á primera derecha.) ¡Calla! 

Bol. (Asustado.) ¡Eh! 

Tom. Vienen... sí... y Félix... 

Bol. A ese le han soltao antes que á mí. 

Tom. Viene el juez y los obreros. ¡Juana! ¡Juana! 

(Llamándola á voces. Mutis por la casa.) 

Bol. Y el asentaor... á ese asentaor le tengo yo 

asentao en la barriga, (sale el tío Risita.) ¿Qué 
pasa? 

Ris. No sé. El juez nos ha hecho venir á todos. 

Bol. Alguna deligencia. 

Juana (saliendo con Tomasa) ¿Qué es esto, padre? 
¿Félix, qué pasa? 



— 41 — 



ESCENA II 

JUANA, TOMASA, la TÍA MOÑITOS, BOLICHE, el TÍO RISITA, 

EZEQUIEL, el JUEZ, los OBREROS, GUARDIAS CIVILES 1.° y 2.° 

FÉLIX, el ESCRIBANO y el ALGUACIL, quedando colocados en este 

orden de derecha á izquierda (l) 

BOL. (Ofreciendo pan al Juez.) ¿Usté gasta, Señor juez? 

Juez (cariñosamente.) Hola, buena pieza. 

Tom. (a Boliche.) (Ofrécele al escribano.) 

Bol. (No; que ese es capaz de acetar.) 

Juez ¿Juana López?... 

Juana Servidora. 

Juez Queda usted detenida. (Asombro en todos y 

murmullos.) 

Bol. ¡Ella también!... pues vamonos tóos á la 

cárcel. 

Ris. ¿Mi hija? 

Félix ¿Pero por qué? 

Juana (¡Otra infamia de ese hombre!) (los tres si- 

multáneamente.) 

Juez De las resultantes del proceso, aparecen car- 

gos graves contra usted. 

Bol. A ver, el niño, ¡á presidio también! 

Félix Señor juez, me atrevo á pensar que hay 

una mano oculta que quiere embrollar el 
sumario. 

Juez Pronto lo hemos de ver y á eso hemos veni- 

do, á reconstituir el hecho. 

Bol. ¿Como aquella noche? A ver, la cabra y el 

puchero. 

Juez (a Félix.) Hay quien afirma que le vio á us- 

ted arrojarse de la máquina antes de des- 
carrilar el tren. 

Félix (con energía.) Miente quien lo diga; yo no me 

di cuenta de nada hasta que me encontré 
en esa casilla. ¿Quién se atreve á decirlo? 

Juez ¡Un testigo presencial! 

(l) Primer término: Ezequiel, el Juez, Félix, tío Risita, Moñi- 
tos, Juana, Tomasa y Boliche. 

Segundo término: Guardias civiles 1.° y 2. 1 , Escribano, Alguacil 
y Obreros. 



— 42 — 



Félix ¿Quién es? ¿dónde está? 

Juez Aquí delante: ¡el asentador! 

Todos ¡Eh! 

Juana (¡Infame!) 

Bol. (¡Acusica; que no pueo ver á este tío!) 

FÉLIX ' (A Ezequiel.) ¿TÚ? ¡tú Sostienes!... (Amenazador.) 

Kzeq. (Titubeando.) Yo vi... que sin causa... el tren 

acortó velocidad... y te vi arrojarte de la 
máquina. 

FÉLIX ¡Mientes!... ¡Ah!... (Ocurriéndosele ana idea; á 

juana.) ¿Es este el hombre á quien tienes 

miedo?... ¡Di! ¡habla! 
Juana No; ¡si yo no he dicho!... (casi temblando.) 
Juez (Se turba.) (a juana.) Contra usted el cargo 

es más grave. 
Juana (¡Todo lo espero de él!) 

Juez ¿Usted es novia del maquinista? 

Juana jo, „ ~ 
Félix ¡«Menor. 

Juez ¡No me han engañado! 

Félix ¿Cómo? 

Juez Hacía días que no le escribía á usted... us- 

ted supo por alguien que iba á casarse con 
otra.., 

FÉLIX ¿Yo? (Sin comprender.) 

Juez Y meditó usted un plan de venganza, y al 

saber que en el mismo tren en que iba su 
novio, pasaba su rival de usted... por des- 
hacerse de ella y vengarse de él, levantó 

USted los rails. (Quedan todos asombradísimos.) 

Juana ¡Jesúsl 

Ris. ¡Mi hija! 

Félix ¡Ella!... ¡no! ¡todo eso es falsol ¿quién lo de- 

clara... quién? 

Juez ¡Este anónimo! 

Bol. ¿Quién lo firma? 

Juana (¡Ya es demasiado, Dios mío!) (casi desfallecida.) 

Juez ¿Qué pasó aquí antes del descarrilamiento? 

Ris. Encontramos á mi hija desmaya al lao del 

niño. 

JüEZ ¡Ah, esta joven tiene Un hijo! (Con marcada in- 

tención.) 

Moñ. (ofendida.) No, señor; es de su amo de Ma- 

drid; el jefe de vía y obras. 



— 43 — 



Félix 
Moñ . 
Rrs. 
Bol. 

Félix 
Juez 

Ris. 

Juana 

Todos 



(Asombrado.) jEh!... ¡si el jefe no tiene hijos! 

¡Cómo! 

(a Tomasa.) (Malo; va á haber que bascar 
otro papá pa el niño.) 
(a Juana.) ¡Explícate, habla! 
(ídem ) ¡Su silencio de usted agrava su si- 
tuación! 
¡Habla, hija! 

(Rompiendo á llorar y echándose en brazos de sus pa- 
dres.) ¡Si no puedo, padre! 
¡Eh!... (Pausa y silencio.) 



ESCENA ULTIMA 



DICHOS y ANICETO, con las alforjas al hombro completamente 
vacías 

AniC. (Dentro, cantando ) 

La moza que va... 

(saliendo.) ¡Guas tardes! 

Todos ¡Buenas! 

Anic ¡Cuánta gente! ¿Hay romería? 

Ris. ¡Ah, sí! éste estuvo aquí aquella noche has- 

ta momentos antes de pasar el tren .. quizá 
viera algo que... 

Juez (a Aniceto.) ¿Es cierto? 6 Vió usted algo extra- 

ño en la VÍa? (Aniceto no hace caso y el Juez dice 

enfadado.) Le pregunta á usted el juez. 
Anic. Pues yo, como ver, sí que vi... pero como 

naide me lo ha preguntao .. 

TODOS (Con ansiedad.) ¡Ah! (Todos le miran con gran in- 

terés.) 

Juez Diga lo que viera. 

Anic. Pues yo salí de aquí pa tomar el tren en Vi- 

llalba, y como después que la carretera 
tuerce el recodo ya va pareja con la vía, 
pues me chocó ver á un hombre corriendo 
y mirando como si tuviá miedo de que le 
vieran. 

Bol. ¡El que yo vi corriendo! 

Anic. De pronto se paró, y con una herramienta 

se puso á desprender un cacho de la vía. 



— 44 -- 
TODOS ¡Ah! (Con alegría.) 

Anic. Yo pensé que sería un obrero... porque por 

allí andaban recomponiéndola esos días, 
pero á aquellas horas y tan deprisa... y lue- 
go, cuando supe en Madrid la cosa, pues 
dije, digo, esa es la cosa; lo que yo vi. 

(Pausa.) 

Juez ¿Y reconocería usted á aquel hombre si lo 

Viera? (Dando importancia á la pregunta, cuya con- 
testación aguardan todos con ansiedad.) 

Anic. ¡Anda, ya lo creo! 

Ezeq. (¡Maldita sea!) 

Anic. No se me despinta, no; hasta he soñao 

con él. 
Bol. (¡Ni que fuá su novia!) 

Anic. Era noche de luna y le daba de lleno en la 

cara. ¡No se me despinta! 
Juez ¿Es este chico? (por Boliche.) 

Bol. ¡Y dale!... 

ANIC. (Mirando á Boliche.) ¡Este es!... (Boliche retrocede 

asustado; todos miran á Boliche.) Este es amigo 

mío. 

Bol. ¡Ahí ¡Vaya un susto! 

Anic ¡Y á aquél no le había visto nunca! No es 

del pueblo. 

Juez Vea usted entre todos los presentes si reco- 

noce usted á aquel hombre. 

Félix (con gran interéi.) ¡Sin nnedo! 

Juez ¡Sin titubearl 

Rís. ¡Fíjate bien! 

Juez Mírelos usted despacio, (pausa.) ¿Está pre- 

sente? (Aniceto habrá avanzado mirando á los obre- 
ros y al llegar al centro del escenario dice muy tran- 
quilo viendo á Ezequiel.) 

Anic. ¡Este! ¡Este era! 

Todos ¡Ah! 

FÉLIX ¡Cobardel (Tratando de echarse sobre Ezequiel.) 

GUAR. l.o (Deteniéndole.) ¡Quieto! 

Bol. (Abriéndose paso entre todos.) ¡Fuera! ¡A ver! 

Este... ¡Este era el automóvile! 
Juez (a Aniceto.) ¿Está usted seguro? Su acusación 

es terrible. 
Anic. ¡No me equivoco! Lo puedo jurar y lo juro. 

Este era. 



— 45 — 
EZEQ. (Desesperado y fuera de sí.) Sí, yo... Para matar 

á ese hombre que me roba el cariño de esta 

mujer. (Por Félix y Juana.) 
FÉLIX jTÚ! (Mirando á Juana.) 

Juana (Adelantándose ) Ahora sí puedo hablar; ¡des- 

precíame, aborréceme! (a Félix.) ¡Este hom- 
bre es el padre de mi hijol (por Ezequiei.) 

FÉLIX ¡Tu hijo! (Asombrado.) 

Ris . ¡Era ella! (con pena.) 

MoÑ. ¡Hija! (Llorando.) 

Bol. (a Tomasa.) ¿Ves? ¿Ves? (¡Si tengo yo un pa- 

ladar, digo, un olfato!) 

Juana En la carta que te escribí á Madrid y que 

te dejó este (por Aniceto.) en tu casa, allí con 
malas letras y con buenas ideas encontrarás 
cuanto necesitas saber antes de despre- 
ciarme. 

Ezeq. (a Félix.) Ha sido mía; ahora si la quieres 

muérete de Celos. (Provocativamente.) 

Juez ¡Basta! (a ia pareja.) ¡Atad á ese hombre! 

Bol. ¿Le van á atar? ¡Uy, en cuanto le aten qué 

bofetá le atizo! 

GUARDIAS (a Ezequiel ) ¡Vamos! (Hace mutis Ezequiel condu- 
cido por los Guardias y detrás el Juez, el Escribano y 
el Alguacil.) 

Juana (con dignidad.) ¡Te pierdo por salvar á mi 

hijo! ¡AdiÓS, Félix. (Angustiadísima.) 
FÉLIX (Después de dudar unos segundos.) Sí, adiÓS... para 

siempre. ¿Por qué no me dejaste morir? 

(Mutis Félix muy despacio, por el foro, con los obre- 
ros.) 

JUANA (Echándose en brazos de su madre.) ¡Madre! 

MOÑ. (Llorando.) ¡Hija mía! 

TOM. (ídem.) ¿Y Se va? (Casi llorando.) 

Bol. ¡Cualquiera tiene esas tragaderas! 

Tom. Habla tú, y eres capaz de tragarte un tren 

entero. 
Bol. Un tren sí, pero un chico no; ¡que no te se 

olvide el encarguito! 



TELÓN 



OBRAS DE LUIS DE LARRA 



COMEDIAS 

Salirse con la suya. 

La avaricia rompe el saco. 

A cual más loco. 

Avisos útiles. 

¡Fuego! 

¡Conferencia! (monólogo). 

La invasión de los bárbaros (dos actos). 

La venida de Pepita, i 

Los gemelos. > Estrenadas en la Habana. 

Honra por honra. \ 

El diluvio universal (dos actos). 

«Mar quilla (hijo)». 

¡Los nervios! (entremés). 



ZARZUELAS 

En un lugar de la Mancha (música de Arnedo). 

Entre primos (música de Gómez). 

Perder la pista (música de Llanos). 

Cuadros insolentes (estrenada en la Habana). 

La menina ó el timo del portugués (música de Alvarez de 

Toledo). 
Chirimoya ó la Reina Sanguinaria (música de Calleja y 

Lleó. 
El maestro de obras (música de Cereceda). 
Gimnasio modelo (música de Cereceda). 
La trapera (música de Caballero y Hermoso). 
La inclusera (música de Caballero y Valverde, hijo). 
La galerna, (música de Valverde, hijo). 



La guardaban-era (música de Torregrosa). 

Biblioteca popular (música de Valverde, hijo, y Calleja;. 

La planchadora (tres actos), música extranjpra. 

¡Que se ta á cerrar! (música de Torregrosa y Calleja). 

La diosa del placer (música de Calleja). 



En colaboración con otros autores 

Perico el de los palotes (música de Taboada). 

Lista de compañía (música de Caballero). 

La noche del 31 (música de Caballero). 

Don Manuel Buiz (música de Caballero)^ 

Septiembre, Eslava y Compañía (música de Caballero). 

Los emigrantes (música de Brull). 

Los Isidros (música de Caballero). 

Muerte, juicio, infierno y gloria (música de Caballero). 

Quítese usted la bata (música de San José). 

Hace falta un caballero (música de Caballero). 

Los calabacines (música de Nieto). 

Las cuatro estaciones (música de Caballero). 

El fantasma de fuego, dos actos (música de Caballero). 

De Herodes á Pilatos (música de Caballero). 

Los extranjeros (música de Caballero). 

El hijo de su excelencia (música de Giménez). 

Los invasores (música de Valverde, hijo). 

Los dineros del sacristán (música de Caballero). 

La Menegilda (música d« San José). 

Los rábanos por las hojas (música de Caballero y Cha- 
lón s). 

La rueda de la fortuna (música de Caballero y Hermoso). 

San Gil de las afueras (música de Caballero y Hermoso). 

El tumo de los partidos (música de Rubio). 

Aprieta constipado ó catarro nacional (en colaboración con 
nueve autores y diez compositoras). 

Los figurines (música de Caballero, Cereceda, Giménez, 
Nieto, Rubio, Arnedo, Hermoso y Mario Caballero). 

«La perla de Oriente» (música de. Hermoso). 

El parto de los montes, ó Madrid se divierte (música de 
Caballero y Chalons). 

La revolución social (música de Calleja y Lleó). 

Mundo, demonio y carne (música de Caballero y Valver- 
de, hijo). 



La coleta del maestro (música de Cereceda). 

¡¡¡Siempre p' atrás!!!... (música de Lleó). 

Las bellas artes (música de Caballero y Hermoso). 

La tarasca (música de Valverde, Calleja y Lleó). 

¡¡La peseta enferma!! (música de Chapí). 

Las piedras preciosas (música de Lleó). 

La borrica (música de Torregrosa). 

La guitarra (música de Valverde, hijo, y Torregrosa). 

La ola verde (música de Valverde, hijo, y Calleja). 

La Machaquito (música de Giménez y Vives). 

A la piñata ó la verdadera matchicha (música de Hermoso 

y Calleja). 
La cañamonera (música de Torregrosa). 
M solitario. 



Precios Q]SI(E peseta 



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